Por Ven a Verlo, 2 Septiembre 2008

La serie Z: Placer en la silla de ruedas

Para comprender los enrevesados orígenes del cine de serie Z no podemos, si somos honestos, limitarnos unicamente al surgimiento de una necesidad económica, pues cobra especial importancia a la hora de producir películas en masa una necesidad estética equiparable, e incluso más intensa.

Nos encontramos, dentro de la clasista serie B, un intento por degradar más todavía el concepto clásico de belleza, que por aquel entonces pasaba por un estado de crisis y reajuste, es decir, por poner en evidencia a la propia industria desde el atolladero, desarrollando la primera hornada de jóvenes subtalentos, liderados por Ed Wood Jr, una exaltación del objeto amputado, un puro placer ante la silla de ruedas , aun encontrándose perfectamente sanos.  Así podemos comprender de modo más exacto porqué para estos autores resulta más relevante en la historia contemporánea, por ejemplo, la figura de Drácula que la de Ana Bolena. Prefieren que lleves las bragas de mamá antes que vayas sin nada, el tabaco de mascar sobre la heroína. Más si nos adentramos en sus trasfondos filosóficos podremos, al fin, saborear su obsesión con romper los roles del mercado y el arte para levantar un mundo donde la costra sea, no ensalzada falsamente, sino respetada casi como una especie de milagro.

Esta absoluta sensibilidad la han rastreado eruditos en aquello que escribió Oscar WildeA mi dadme estructuras derruidas, patosas totales...») durante su estancia en la cárcel por desacatos a la moral monárquica y particular, siendo por ello erroneamente tratado de «gran cisne» de la literatura, cuando la suya era una batalla más desalentadora. Dalí, remordido por sus coqueteos con las élites franquistas, supo rendir un sentido homenaje a este espíritu, introduciendo un rebaño de ovejas a dormir en su habitación del hotel, demostrando con creces como la obra supera al autor y cobra vida propia.

Gracias a esta breve noción, siempre aproximada y superficial, podrá ahora disfrutar de la siguiente lista.

Por Ven a Verlo, 5 Mayo 2008

88 minutos

88 Minutes

No se quien es Al Pacino ni tampoco me importa. No sé en que se basa para escoger sus papeles o si se ve avocado por las facturas de un enorme transatlántico. Suele pasar con casi todos los actores, obligados a hacer bodrios para la industria por enormes facturas de yates y naves espaciales que no les dejan vivir. Pero con el estreno de 88 minutos, este actor parece haber confirmado su camino descendente en cuanto a la calidad de los proyectos que interpreta, descenso del que podemos dar cuenta con  películas como Apostando al Límite (2005) ,con Matthew Mcconaughey, o  Ocean's Thirteen, incapaces de ser resucitadas por el gran intérprete que ya obró el milagro en como Insomnio (2002), Esencia de mujer o Pactar con el Diablo y estuvo a la altura de la trilogía de El Padrino, Scarface o Sérpico.

El proceso de putrefacción parece evidente, a la espera del estreno en 2009 de Dali & I: The Surreal Story para ser confirmado, a no ser que la interpretación del pintor más dicharachero de nuestra cultura masónico-cristiana evite lo que parece más que probable.

Suenok