Por Ven a Verlo, 24 mayo 2008

Saló o los 120 días de Sodoma

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A la muerte del Marqués de Sade, su hijo quemó todas sus obras inéditas para que el mundo no llegara a conocer nuevas aberraciones y más tarde su cerebro sería sacado de tierra para ser manoseado y estudiado.

Sade fue expulsado de su mansión por el gobierno de por tener en su poder objetos para escribir. Fué llevado a la cárcel de Chatertton. Frecuentemente, durante su estancia allí le eran confiscados sus manuscritos por considerarse» una serie de blasfemias, obscenidades y malvadas atrocidades» que causaban el horror en los tímidos ilustrados de la Revolución Francesa por su ateismo, crueldad y la negación de la felicidad salvo en el dolor ajeno.

Antes de la Revolución también había tenido problemas con las prisiones. Los 120 días de Sodoma fué una de las novelas que escribió en la cárcel de la Bastilla, y en la que se basó Pasolini para llevar a cabo su película Saló o los 120 días de Sodoma trasladando la acción a la Italia fascista donde cuatro mandamases secuestran a nueve niños y nueve niñas para satisfacer sus fantasías y perversiones sádicas en una mansión regida por las leyes destinadas a dar placer a los señores.

es, hasta las primeras proyecciones de la película, un director y poeta simpatizante y afiliado del Partido Comunista, aclamado y que incluso había llevado al cine El evangelio según San Mateo, adaptado a su visión marxista del texto sagrado, y que fué reconocido por el Vaticano como una de las películas más leales al mensaje y la obra de Jesús. Después de esta película recibirá amenazas de muerte y aparecerá apaleado y muerto en un barrio periférico de la ciudad de Roma. Fue durante mucho tiempo la película con el número de copias más escaso, la más prohibida. Ha sido Internet la que una vez más ha contribuido a su difusión.

Es una película dura de ver, no recomendable si acabas de desayunar, ya que en ella, obviamente de forma simulada y sin tratarse de una película pornográfica, se tortura, se viola, se come mierda en un plato, se mea mucho... y puedes someterte a algun tipo de chequeo cerebral si no cierras los ojos, giras la la cabeza o te entran convulsiones varias veces a lo largo de su hora y cuarenta minutos de duración. Es la crueldad en estado puro, la crueldad de los señores contra los esclavos, y casi podría considerarse como un tratamiento al estilo de la Naranja Mecánica para provocar el rechazo del individuo. Uno puede arrepentirse de haberle dado al botón de play al principio (propia experiencia), pero quizás comprender quienes son los que ejercen la crueldad y hasta que punto pueden llegar sirva para defendernos de ellos. No obstante, si lloraste con el final de Titanic yo te aconsejaría que no la vieses.

Por Ven a Verlo, 25 abril 2008

Más Bambi

El Miche

Más interesante que la anunciación de los próximos proyectos de Pixar y Disney y el estreno de la segunda entrega del super coñazo «Las Crónicas de Narnia» es el lado oscuro de la factoría Disney de los sueños, tan famosa por la supuesta congelación del cadáver de su fundador como por la descojonante figura del , una ingeniosa mezcla de despotismo animal y total ausencia de pantalones.

Casi todos sabemos ya de los mensajes subliminales que sus películas inyectan a la juventud:

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Además de las inquietudes de Walt Disney, que iban desde la pertenencia a la secta masónica Orden de Molay, su colaboración con el Comité de Actividades Antiamericanas y sus visitas y admiración a Mussolini, quien a su vez admiraba a . Al comenzar la Segunda Guerra Mundial tomó parte por su país en defensa de los valores americanos (crítica del al Fascismo para acabar besando la estatua «de la libertad»):

Fabricar sus obras de magia y por consiguiente todo su merchandising de buenos sentimientos tiene su precio: imputaciones de esclavitud infantil, explotación y abusos empresariales. Por ejemplo: «Durante varios años, hasta el otoño de 2002, en una empresa proveedora de Walt Disney en Bangladesh se dio la siguiente situación: las trabajadoras debían coser camisetas de Disney en jornadas de 14 a 15 horas y eran golpeadas con frecuencia por los supervisores. Recibían como retribución 5 centavos de dólar por camiseta, que la multinacional vendía luego por 17,99 dólares (lo que supone un porcentaje de 0,25 % por camiseta).» Y sigue.

Acusaciones a la industria Disney las hay para llenar un container:

1) El sadismo descontrolado del ratón favorito de América con el resto de los animales en sus primeros cortos, pateándolos libremente:

2) Otros han visto y desprecio hacia otras razas no blancas:

3) y exaltación de la violencia otra vez:

4) Todo eso y mucho más en sus canciones:

5) Y extremos donde la interpretación toca ya el otro extremo de la depravación mental:

Seguramente tu mismo, si en tu has estado expuesto a sus animaciones, tendrás ahora en tu subconsciente todos estos mensajes ideológicos instalados como un microchip que te ordena destruir tu ordenador. ¿La solución? Podeis comprarles a vuestros hijos esas mal dibujadas cintas falsificadoras del original y causarle un doble efecto traumático.