Durante la gira promocional de la pelÃcula «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal» en Alemania, Steven Spielberg ha anunciado que está preparando un biopicsobre la figura de Abraham Lincoln, uno de los presidentes norteamericanos más emblemáticos y queridos, que jugó un papel muy importante en la Guerra de Secesión americana y que fue asesinado en 1865 mientras asistÃa a una obra de teatro.
El rodaje está previsto para 2009, una vez Spielberg haya terminado la filmación de TintÃn, que comenzará presumiblemente en septiembre de este año.
Más interesante que la anunciación de los próximos proyectos de Pixar y Disney y el estreno de la segunda entrega del super coñazo «Las Crónicas de Narnia» es el lado oscuro de la factorÃa Disney de los sueños, tan famosa por la supuesta congelación del cadáver de su fundador como por la descojonante figura del pato Donald, una ingeniosa mezcla de despotismo animal y total ausencia de pantalones.
Casi todos sabemos ya de los mensajes subliminales que sus pelÃculas inyectan a la juventud:
Fabricar sus obras de magia y por consiguiente todo su merchandising de buenos sentimientos tiene su precio: imputaciones de esclavitud infantil, explotación y abusos empresariales. Por ejemplo: «Durante varios años, hasta el otoño de 2002, en una empresa proveedora de Walt Disney en Bangladesh se dio la siguiente situación: las trabajadoras debÃan coser camisetas de Disney en jornadas de 14 a 15 horas y eran golpeadas con frecuencia por los supervisores. RecibÃan como retribución 5 centavos de dólar por camiseta, que la multinacional vendÃa luego por 17,99 dólares (lo que supone un porcentaje de 0,25 % por camiseta).»Y sigue.
Acusaciones a la industria Disney las hay para llenar un container:
5) Y extremos donde la interpretación toca ya el otro extremo de la depravación mental:
Seguramente tu mismo, si en tu infancia has estado expuesto a sus animaciones, tendrás ahora en tu subconsciente todos estos mensajes ideológicos instalados como un microchip que te ordena destruir tu ordenador. ¿La solución? Podeis comprarles a vuestros hijos esas mal dibujadas cintas falsificadoras del original y causarle un doble efecto traumático.