MAN ON WIRE: El delito artístico del siglo

El funambulista francés Philippe Petit quedó fascinado por las Torres Gemelas incluso antes de que fueran levantadas, cuando sólo eran un proyecto anunciado en el periódico. Sabía que era imposible extender un cable entre ambas y utilizarlo para una de sus actuaciones, pero se lo propuso y no paró hasta conseguirlo en 1974, provocando el asombro del mundo entero. Cómo lo hizo es lo que cuenta MAN ON WIRE, un excelente documental que se beneficia y mucho del relato apasionado y minucioso del propio Petit (una especie de Tony Curtis que hubiera envejecido bien), así como de una inspirada partitura de Michael Nyman.

El filme se centra en la hazaña de las torres neoyorquinas, y reconstruye la elaboración y ejecución del delirante plan ideado para conquistarlas- dramatiza los hechos en blanco y negro y sin diálogos, logrando un notable equilibrio entre la divertida recreación con actores, los emocionados testimonios de los implicados y el asombroso material documental . Pero no se limita sólo a esa gesta; narra también los hitos previos de Petit (en las torres de la catedral de Notre-Dame y en las del Harbour Bridge australiano), y la construcción del World Trade Center , en un montaje paralelo que los va aproximando hasta su definitivo y romántico encuentro.

Curiosamente, uno de los testigos de la perfomance en Notre-Dame fue Paul Auster. En un espléndido texto recogido en Experimentos con la verdad, describe aquella inolvidable experiencia y emplea una comparación que MAN ON WIRE traslada al celuloide: «Otra cosa que me conmovió del espectáculo de Notre-Dame fue su carácter clandestino. Con la misma escrupulosidad de un ladrón de bancos que planea un golpe, Philippe había preparado su acto en secreto». Como si fuera un ladrón de bancos que planea un golpe. En realidad, MAN ON WIRE puede verse como una película de atracos perfectos (Los seis de Petit o algo así) -lo que los americanos llaman un big caper-, en la que el objetivo no es robar nada, sino crear belleza sobre el vacío a 450 metros de altura, «crear una sensación de libertad infinita», como escribe Auster.

Uno de los cómplices de Petit: ¿A que parece sacado de un big caper?
MAN ON WIRE no hace referencia alguna al 11-S, pero es inevitable tenerlo en mente al verla, sobre todo cuando aparece esta foto.

Una foto que en su momento sirvió para expresar la dimensión del acto sublime de Petit, hoy expresa también el contraste en la grandeza del ser humano y su miseria, entre un chiflado amante de la vida y unos chiflados amantes de la muerte, entre una forma real y una forma falsa de alcanzar el Paraíso. Las torres fueron borradas del mapa, pero la historia de Petit sigue y seguirá viva gracias a MAN ON WIRE. Que nadie se la pierda.
Trailer con subtítulos.
