Saló o los 120 dÃas de Sodoma
A la muerte del Marqués de Sade, su hijo quemó todas sus obras inéditas para que el mundo no llegara a conocer nuevas aberraciones y más tarde su cerebro serÃa sacado de tierra para ser manoseado y estudiado.
Sade fue expulsado de su mansión por el gobierno de Napoleón por tener en su poder objetos para escribir. Fué llevado a la cárcel de Chatertton. Frecuentemente, durante su estancia allà le eran confiscados sus manuscritos por considerarse» una serie de blasfemias, obscenidades y malvadas atrocidades» que causaban el horror en los tÃmidos ilustrados de la Revolución Francesa por su ateismo, crueldad y la negación de la felicidad salvo en el dolor ajeno.
Antes de la Revolución también habÃa tenido problemas con las prisiones. Los 120 dÃas de Sodoma fué una de las novelas que escribió en la cárcel de la Bastilla, y en la que se basó Pasolini para llevar a cabo su pelÃcula Saló o los 120 dÃas de Sodoma trasladando la acción a la Italia fascista donde cuatro mandamases secuestran a nueve niños y nueve niñas para satisfacer sus fantasÃas y perversiones sádicas en una mansión regida por las leyes destinadas a dar placer a los señores.
Pasolini es, hasta las primeras proyecciones de la pelÃcula, un director y poeta simpatizante y afiliado del Partido Comunista, aclamado y que incluso habÃa llevado al cine El evangelio según San Mateo, adaptado a su visión marxista del texto sagrado, y que fué reconocido por el Vaticano como una de las pelÃculas más leales al mensaje y la obra de Jesús. Después de esta pelÃcula recibirá amenazas de muerte y aparecerá apaleado y muerto en un barrio periférico de la ciudad de Roma. Fue durante mucho tiempo la pelÃcula con el número de copias más escaso, la más prohibida. Ha sido Internet la que una vez más ha contribuido a su difusión.
Es una pelÃcula dura de ver, no recomendable si acabas de desayunar, ya que en ella, obviamente de forma simulada y sin tratarse de una pelÃcula pornográfica, se tortura, se viola, se come mierda en un plato, se mea mucho... y puedes someterte a algun tipo de chequeo cerebral si no cierras los ojos, giras la la cabeza o te entran convulsiones varias veces a lo largo de su hora y cuarenta minutos de duración. Es la crueldad en estado puro, la crueldad de los señores contra los esclavos, y casi podrÃa considerarse como un tratamiento al estilo de la Naranja Mecánica para provocar el rechazo del individuo. Uno puede arrepentirse de haberle dado al botón de play al principio (propia experiencia), pero quizás comprender quienes son los que ejercen la crueldad y hasta que punto pueden llegar sirva para defendernos de ellos. No obstante, si lloraste con el final de Titanic yo te aconsejarÃa que no la vieses.










