
Me enteré de madrugada, las circustancias todos las conocemos y ya no vienen al caso. Solo queda esa frÃa ausencia.
Para todos los que amamos el cine, aquellos a quienes no nos importa ir solos o acompañados, los que nos emparentamos con los personajes, nos duele mucho este tipo de pérdidas. Tal vez visto desde fuera puede parecer hasta ridiculo.
Sin embargo hoy Heath Ledger no está con nosotros y aunque nunca fue una luminaria de Hollywood, (mas bien un actor de perfil bajo) su ausencia será sentida por miles de almas, quienes se identificaron con aquel antihéroe llano, pueblerino, mundano pero de un enorme corazón.
Ledger perteneció a esa estirpe de actores  hechos justamente para eso: actuar. Convertirse en el vecino de al lado y tal vez ser tu mejor amigo. La vida, esa entidad tan caprichosa, lo abandona cuando se enfrentaba al mayor reto de su vida. Un papel que quizá lo va a perpetuar para siempre. Tal vez de una forma que ni el mismo desearÃa.
Adios Heath Ledger, siempre te recordaremos enfundado en unos jeans o con una precaria armadura, demostrando que la mejor actuación se logra en el preciso momento en que deja de ser eso, una simple actuación y pasa a ser un recuerdo lejano en nuestras vidas.