Wanted, un disparo con efecto
El tráiler publicitario con el que se ha dado a conocer la última pelÃcula de la supermamá Angelina Jolie, Wanted, bien podrÃa ser un presagio de lo que nos depara esta cinta del desconocido director Timur Bekmambetov, que ha tenido la suerte de contar para la que podrÃamos bautizar como su opera prima con actores de la talla del oscarizado Morgan Freeman, el prometedor James McAvoy (el fauno de las Crónicas de Narnia) o multifacético Terence Stamp (el canciller Valorum en la saga Star Wars y el general Zod de Superman, para que os orientéis).
En el anuncio se destacaban las escenas más adrenalÃnicas y salvajes del film: Angelina Jolie adoptando glamourosas posturas imposibles para atravesar un túnel, un flamante deportivo rojo «atrapando» in extremis al protagonista al borde del desastre, persecuciones, tiroteos... Pero lo que verdaderamente llama la atención e incita a invertir el desorbitado precio de una entrada de cine en esta pelÃcula es todo el tinglado del disparo con efecto, al que volveré más adelante. Una auténtica pasada, ¿o no? Sobre todo para la gran mayorÃa de los que somos, al igual que Wesley A. Gibson (James McAvoy), tipos aburridos con vidas normales y monótonas de las que constantemente deseamos, pero no sabemos cómo, escapar.
Hasta que un dÃa, probablemente el que hasta entonces habÃa sido el peor de su vida, Wesley recibe una oferta que no podrá rechazar. Despedirse para siempre de la jefa insufrible y tirana que, con una grapadora a modo de cetro, ejerce su dictadura sobre él para enrolarse en la misteriosa hermandad de asesinos a sueldo a la que habÃa pertenecido su padre (al que jamás llegó a conocer) guiado por la inquietante y bella Fox (Angelina Jolie), en cuyas curvas reside la fantasÃa de dejar atrás las humillaciones de su novia, que se la pega en su propia casa con el traidor de su mejor amigo.
Por supuesto, el camino que Wesley tendrá que recorrer para convertirse en un justiciero de la talla de su padre es duro y plantea una gran cantidad de interrogantes morales. Un engorro evidente para los guionistas, que lo resuelven con un par de charlas pseudo-filosóficas con el lÃder de la organización, un mÃstico y doctoral personaje apellidado Sloan (Morgan Freeman), que hace avanzar la trama con un cuento cogido con alfileres sobre un telar que representa al destino y comunica a la Hermandad el nombre de aquellos que deben morir para mantener el equilibrio del universo. «Matas a uno, salvas a miles». Demasiado esfuerzo mental para el espectador palomitero que trata de evadirse y para la pareja de enamorados que entre lote y lote se entera de la mitad del argumento.
Suerte que enseguida regresamos a los tiros y al derroche de acción desenfrenada que promete el spot. Porque, sin duda, la principal arma de Wanted se encuentra en esa exaltación de la violencia que tanto molesta a los guardianes de lo correcto y que impregna cada fotograma del largometraje, convirtiéndolo en una auténtica joyita para los amantes del género. Y esa es sà que es un arma que se dispara con efecto. Quizá con demasiado efecto. Con un abrumador despliegue de efectos de esos que llamamos especiales y que, si no se utilizan con mesura, pueden convertir una pelÃcula notable en un simple festival de fuegos artificiales: llamativo, pero efÃmero.
Aunque finalmente, y a pesar de todo, permanecer ajenos o unirnos a la Hermandad es, como dice Sloan, «una decisión que cada uno debe afrontar». Podemos ponernos de parte de sus detractores y seguir siendo «corderos» atrapados en nuestras insulsas vidas guiadas por el azar, o liberar «el lobo enjaulado que llevamos dentro» y sumarnos a los defensores de este film.
¿Cordero o lobo? La decisión es tuya.









