«Gomorra»

Gomorra se hizo la semana pasada con cinco estatuillas en los premios del Cine Europeo que se concedieron en Copenhague. El film, basado en la novela homónima de Roberto Saviano, destripa los negocios de la Camorra italiana en el país. Por su redacción, Saviano está amenazado de muerte.
En algo más de dos horas, Matteo Garrone condensa toda la densidad del libro en cinco historias con nexos entre sí y con las que pretende plasmar en el celuloide el día a día de la población de un barrio napolitano, con sus miedos, sus deseos de una vida mejor, sus inquietudes. Se venden, trafican, extorsionan, piden dinero. Es la cotidianeidad de unas personas que viven amenazadas cada día por el yugo opresivo de la mafia. Rodada con actores no profesionales (como los debutantes Ciro Petrone y Marco Macor), su banda sonora «de pachangueo» sirve para perfilar aún mejor este ambiente de libertinaje, drogas y sexo.

La película aburre en muchos de sus momentos, a pesar de la impactante escena inicial. No dejará, sin embargo, un mal sabor de boca en todo aquel que la vea. Es un retrato fiel de la realidad italiana, de un país que, como dice uno de los personajes, ha conseguido levantar la Camorra. El ambiente conseguido por Garrone y su equipo da fe de ello.
