Falso culpable (The wrong man, 1956) es quizá la película de Alfred Hitchcock que de forma más explícita trata el tema del hombre inocente declarado culpable y que le obsesionó durante toda su vida, como plasmó en parte de su filmografía.
Basada en hechos reales,Falso culpable cuenta la historia de Christopher Balestrero (Henry Fonda), un modesto músico neoyorquino que es acusado de cometer varios robos en diferentes puntos de la ciudad. Por ello, es detenido. Su familia pagará la fianza, pero tendrá que demostrar su inocencia mientras su esposa (Vera Miles, a la que Hitchcock tomó de uno de los episodios de su serie, en donde interpretaba un papel parecido) enloquece progresivamente por la asfixiante situación a la que se ve sometida el matrimonio.
El filme, en sí, es blando y sin pizca de suspense o emoción. Aún así, como ya hemos dicho, es el que presenta de forma más explícuta esa obsesión que el director británico tenía por la culpabilidad en un inocente (como ya vemos desde el propio título). Tiene la película algunas innovaciones técnicas dentro de la filmografía del director británico, como la cámara ondulante una vez que Balestrero es conducido a su celda o el largo fundido de Fonda rezando el rosario en una de las secuencias finales.
Con la muerte en los talones es quizá la película de Alfred Hitchcock con uno de los guiones más sólidos y repletos de humor de toda su filmografía, obra de un joven escritor con talento, Ernest Lehman (que estuvo nominado al Oscar por esta película, Sabrina o West Side Story y que volvería a participar junto al mago del suspense en La trama). La película entretiene y engancha con múltiples giros que van desenvolviendo la madeja de una historia aparentemente embrollosa y desconcertante, en la que el espectador se encuentra perdido y confuso durante buena parte del metraje. Mítica es la secuencia en la que Cary Grant es perseguido por una avioneta que quiere asesinarlo. Es, además, una película que desarrolla uno de los temas preferidos de Hitchcock: el hombre inocente que emprende un viaje para que demostrar que no es culpable de un crimen que no ha cometido.
Roger O. Thornill (Grant) es un publicista neoyorquino que, debido a un error, es confundido con un agente secreto del FBI, George Kaplan y conducido a la guarida de unos espías que, dirigidos por el inquientante Philip Vandamm (James Mason) desean aniquilarlo para que no perturbe sus planes. Aunque intentarán matarlo en un ficticio accidente automovilístico, Thornill consigue salvarse y comenzar la búsqueda de ese tal Kaplan por el que es confundido. Las cosas se complicarán cuando la policía crea que ha asesinado a un delegado de la ONU. Ahora, el publicista deberá huir por el país, con los compinches de Vandamm y la policía tras de sí, para intentar encontrar a Kaplan, que le permitirá resolver todo el conflicto. Para ello, contará con la ayuda fortuita de Eve Kendall (Eva Marie Saint, que había ganado un Oscar por La ley del silencio), una fría mujer que lo conducirá a una reunión con el agente secreto. Pero no es oro todo lo que reluce...
«Hemos rodado el primer tercio del film, ocurren toda clase de cosas, y no comprendo de qué se trata», le dijo Grant a Hitchcock durante el rodaje de la película. Ni él ni ninguno de los espectadores de esta película, El guión juega con los conceptos de la teatralidad, de las apariencias, de los engaños (los personajes se espetan los unos a los otros la perfección de los papeles que, aparentenmente, representan; Vandamm a Thornill en el comienzo de la subasta, por ejemplo), en un texto que se deshilará a lo largo del filme para dar todas las respuestas. Y, mientras tanto, los que están frente a la pantalla se estarán maravillado con unos diálogos frescos y rebosantes de humor, acompañados de la siempre idónea de Bernard Herrmann.
Al igual que en Inocencia y juventud, nuestro héroe intentará salvarse de su destino con humor e inteligencia (mítica es la escena ya citada de la subasta), al tiempo que vivirá una hermosa historia de amor con una mujer rubia que, en esta ocasión, es más fría e inteligente que el personaje interpretado por Nova Pilbeam. Una película más que recomendable que exige verla más de una vez para captar todos sus matices.
Inocencia y juventud (Young and innocent) es uno de los últimos filmes de la etapa británica de Alfred Hitchcock. En él, volveremos a ver el tema de la culpa y del falso culpable, que anteriormente había desarrollado en la magnífica 39 escalones y que volveremos a ver en películas de su etapa estadounidense como Sabotaje o Yo confieso.
En ella, un joven llamado Robert Tisdall (Derrick de Marney) encuentra una chica inconsciente en una playa y, atemorizado, correrá en búsqueda de ayuda. Sin embargo, mientras él se aleja, dos mujeres encuentran el cuerpo y ven a Tisdall marcharse rápidamente, por lo que, una vez que la policía certifica que la muchacha ha muerto, se conjetura que él ha sido el asesino. Desde ese momento, el joven tendrá que demostrar su inocencia a toda costa, aunque para ello tenga que huir y buscar a aquellos que pueden demostrar que él es un hombre honrado. Sin embargo, no lo tendrán fácil: conocía a la asesinada y el cinturón con el que la estrangularon pertenecía a su gabardina, que perdió poco antes. En la búsqueda del ladrón, contará con la ayuda imprevista de Erica Bourgoyne (Nova Pilbeam, que ya había sido la niña secuestrada de la primera versión de El hombre que sabía demasiado), hija del jefe de policía (Percy Marmont) y que, en un viaje lleno de incidentes, se enamorará de él a la vez que dudará de su inocencia o su culpabilidad.
Con una estructura que recuerda a las actuales road movies, Hitchcock muestra en Inocencia y juventud algunos de los temas indispensables de su filmografía: la culpa y el falso culpable ya citado o los pájaros como símbolo de fatalidad (en la playa donde se encuentra el cadáver, los volveremos a ver de una manera u otra en Psicosis, Vértigo (de entre los muertos) o en Los pájaros, donde la metáfora alcanza su máxima expresión). Además, el personaje de Pilbeam nos recuerda, con su mojigatería y su color de pelo rubio, a la Madeleine Carroll de 39 escalones, que tampoco se fiaba del personaje de Robert Donat y al que se pasa un tercio de la película esposado a la muñeca. En algunos momentos nos vendrá a la memoria Con la muerte en los talones, como cuando Robert tiene que rescatar a Erica en la mina: nos recuerda a los últimos planos de la película estadounidense, cuando Roger O. Thornill (Cary Grant) tiene que rescatar a Eve Kendall (Eva Marie Saint) del monte Rushmore; por otra parte, Tisdall es tan astuto como Thornill (podríamos cotejar en un primer momento la escena del juicio con la memorable secuencia de la subasta de la película estadounidense).
Inocencia y juventud es quizá una de las películas menos conocidas de la etapa británica de Hitchcock, deslumbrada por obras maestras como 39 escalones y El hombre que sabía demasiado. Siempre es buen momento para redescubrir esta pequeña obra, entretenida y bella.
El papel que cumplen las estrellas de cine, junto a toda la industria que les respalda dentro del mundo del entretenimiento y los millonarios de Beverly Hills, en época de candidaturas y sondeos hacia la presidencia de los EEUU, es la de financión masiva de la propaganda de partido (campaña electoral) que requiere cada vez un despliegue más costoso y abrumador.
Las estrictas leyes electorales que restringen las donaciones por candidato a no más de 4.600 dólares no impiden que algunos actores o directores no solo empleen su dinero sino que hagan labores de mendicidad, convenciendo a sus amigos y vecinos para que aporten también. Se les llama «bundler» (recogedor), y pueden lograr cientos de miles de dólares para su candidato.
El nuevo mesías de Hollywood, de aficiliación tradicional a las ideas del Partido Demócrata, tras varios años de hegemonía de los Clinton, es Barack Obama, que ha recibido los cheques más ilustres del panorama para convertirse en el candidato demócrata en las elecciones presidenciales.
La lista es inacabable. Ha recibido el dinero y el reconocimiento de gente como George Clooney, Jennifer Aniston, Jamie Foxx, Eddie Murphy, Isaiah Washington, Halle Berry, Angela Bassett, Susan Sarandon, Samuel L. Jackson, Cuba Gooding Jr, Tom Hanks, Morgan Freeman, Edward Norton, Forest Whitaker o Hill Harper, la mayoría ingresando el límite permitido por la ley. En total 2,2 millones de dólares solo de la industria del espectáculo, tanto de actores, músicos y personajes televisivos.
Hillary Clinton, segunda en el ranking con 2,1 millones de dólares, tiene como su principal agente publicitario a Steven Spielberg, aunque este también ha aportado a otras candidaturas demócratas. y como él, Michael Douglas y Paul Newman han invertido 19.900 dólares y 16.100 respectivamente para financiar a varios candidatos demócratas por igual. Sean Penn, que apoyó a John Edwards, candidato más «izquierdista» dentro del partido demócrata, y a Dennis Kucinich.
Los que ya no se cortan, aunque podemos considerarlos los más transgresores, son Adam Sandler, que mandó su cheque al republicano Giuliani, o Chuck Norris, fanático del partido evangélico.
Podemos llevar más allá la afirmación de Alfredo Hitchcock: «Nunca dije que los actores fueran ganado. Lo que declaré es que deberían ser tratados como ganado», ya que el comportamiento político de los que se dedican al arte sigue los mismos estrechos caminos bipartidistas del rebaño: el bien y el mal, republicanos o demócratas, demócratas o republicanos, dios y el diablo y los dos muy semejantes. Sólo que este tipo concreto de rebaño tiene en sus manos el combustible monetario que hace funcionar la maquinaria. Y pretenden que esta maquinaria vele por el interés público y colectivo cuando la financia el poder privado e individual.
Una de las obras cúlmen de Hitchcock, la película «Vértigo», a la que en algunos países como España o Francia se le añadió «de entre los muertos». Considerada una de las mejores películas de la historia del cine (se encuentra prácticamente en la cúspide de la gigante pirámide del séptimo arte), narra la historia del detectiveScottie Fergusson (interpretado de la mano de James Stewart), un policía de San Francisco que tiene miedo a las alturas y se ve obligado a retirarse cuando, en un acto de persecución, su compañero fallece al caer por la cornisa de un edificio.
La historia se complica cuando un viejo compañero del colegio, Gavin Elster, le contrata para que investigue el extraño comportamiento de su bella esposa (papel protagonizado porKim Novak). Todo se irá sumergiendo en un mundo de intriga, suspense y amor, como sólo el «Maestro» sabe narrar.
Los momentos del espionaje, en los que nuestro protagonista persigue a la dama, son geniales, permiten ver las calles de San Francisco de la época y con unos movimientos de cámara dentro del propio vehículo (simulando perfectamente la mirada objetiva del detective) de James Stewart son toda una revolución para el clásico fondo «pegado» que hasta entonces, e incluso mucho después, utilizaron otras producciones.
La música de suspense de Bernard Herrmann (colaboró en más películas de Hitchcock), los títulos de inicio y la pesadilla de James Stewart nos pondrán el corazón en un puño y nos dejará con ganas de conocer la verdad, con un final del todo inesperado, os lo aseguro.
Conviene destacar las continuas metáforas a escenas eróticas, que los buenos entendidos de Hitchcock conocen de sobra y que os invito a adivinar. También podéis entreteneros con buscar dónde aparece el mismo Alfred Hitchcock en la película (para los que no lo sepan, popularizó los «cameos» o apariciones expontáneas como extra).
Por último, a modo anecdótico, puedo contaros que la escena de las escaleras de madera (hacia la mitad de la película), en la que el protagonista sufre un mareo, se simula esa visión a través de la cámara. En la entrevista que Truffaut le hizo a Hitchcock, éste le contaba que tardó quince años en conseguir dicho efecto; el director consultó el precio de lo que costaría fabricar una grúa especial que moviera la cámara a través de las escaleras y lo que costaba realizar una maqueta, tumbarla y hacer un zooming, lógicamente se hizo esto último, era mucho más económico.
Director: Alfred Hitchcock
Reparto: James Stewart, Kim Novak, Henry Jones, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore, Raymond Bailey, Henry Jones, Ellen Corby y Lee Patrick
Y unos videos para ir abriendo boca, para animaros a verla. El primero es un trailer, en inglés, pero que os puede dar una idea de la película:
También una escena en el restaurante, donde conoce quién es la mujer a la que tiene que perseguir. Los cambios de mirada objetiva y subjetiva, así como los movimientos de cámara son impresionantes:
¿Quién se atrevería a realizar un remake de tan grandiosa obra de Hitchcok?, Pues, la Platinum Dunes, productora de Michael Bay, el palomitero director de Transformers y Pearl Harbour, esta dispuesta a cometer tal sacrilegio, destrozando un clásico del terror pensando que van a pegar un taquillazo. Buenos precedentes no hay: Psicosis de Gus Van Sant, el último remake de una obra de Hitchcock, recaudó 21 millones de dólares, una recaudación paupérrima en comparación con lo que costó.
Podrías pensar que estamos ante un rumor, como otros tantos acerca de remakes, pero lo triste es que no es así, ya que ya hay actriz y director confirmados: Naomi Watts, atada al proyecto desde hace 6 meses y Martin Campbell, director de las películas de acción a raudales Casino Royale o Limite vertical, detrás de as cámaras. En una conferencia de prensa de Funny Games, la actriz ha tenido unos minutos para hablar de la película:
'Ahora mismo está en desarrollo y creo que es un film maravilloso. Hay grandes cosas que me interesan de él, aunque el guión no está terminado por completo, por lo que no empezaremos hasta el año que viene. '
'Los Pájaros' se estrenaran (otra vez) el 3 de Julio del 2009 en los EE.UU.