88 minutos

No se quien es Al Pacino ni tampoco me importa. No sé en que se basa para escoger sus papeles o si se ve avocado por las facturas de un enorme transatlántico. Suele pasar con casi todos los actores, obligados a hacer bodrios para la industria por enormes facturas de yates y naves espaciales que no les dejan vivir. Pero con el estreno de 88 minutos, este actor parece haber confirmado su camino descendente en cuanto a la calidad de los proyectos que interpreta, descenso del que podemos dar cuenta con pelÃculas como Apostando al LÃmite (2005) ,con Matthew Mcconaughey, o Ocean's Thirteen, incapaces de ser resucitadas por el gran intérprete que ya obró el milagro en como Insomnio (2002), Esencia de mujer o Pactar con el Diablo y estuvo a la altura de la trilogÃa de El Padrino, Scarface o Sérpico.
El proceso de putrefacción parece evidente, a la espera del estreno en 2009 de Dali & I: The Surreal Story para ser confirmado, a no ser que la interpretación del pintor más dicharachero de nuestra cultura masónico-cristiana evite lo que parece más que probable.






