Elementos ultranacionalistas en las películas de corte policial americanas, producto de antiguos conflictos tribales
Como espectador catatónico y parnasiano me sentí esculturalmente vilipendiado e insultado, es decir, en el nucleo del riñón, al acudir, previo pago de seis rublos con cincuenta, a cierto cine, que cada vez se asemeja más a un chicle engarzado con cuscurros de pan, recordando el mítico chicle «divertido» de Ghandi, que suelo llevar siempre conmigo en la suela ( tengo auténtico pavor a unas zapatillas estratosféricas), en el que impunemente se proyectaba Asesinato Justo al mismo tiempo que contemplaba horrorizado como la gente reía y daba palmas mientras les azotaban, con unos gags gangosos y neooctogenarios, mientras Al DeNiro y Robert Pacino encontraban la técnica sofística de convencernos a todos de que bien está justificada una patada moral en las costillas o un disparo ético en la cabeza del criminal a cambio de satisfacer la ansia justiciera, ante una sociedad para ellos falta de una noción del orden y los sentimientos con respecto a las víctimas, que claman venganza.
Tampoco pude dejar de percatarme, entre otras cosas, de que casualmente la cocainómana de los retretes, blanca y maquillada, sufre una rehabilitación casi mágica en favor de las fuerzas del orden que se la habían metido doblada, violando con cierta ironía totalitaria su derecho natural a drogarse, mientras que por otra parte tenemos al traficante negro y arrogante, al compañero/policía mejicano que le levanta la novia al protagonista y se encarga de joder todo el tiempo a Robert Redford, los que nunca aprenden, los que han nacido para la delincuencia morbosa y fladisvástica. «Volveros a polonolandia», les espeta Cary Grant ante el fervor estadístico neuronal de unos cuantos cotidianoradicales que habían venido a la sala acompañados de sus esposas y con la camisa de los viernes, seguramente atiborrados de carne de arce y vino de ballena.
Tranquilamente se puede calificar esta película de pura basura, sin miedo a caer en la gratituidad. Que así sea.


No hay comentarios
Sé el primero en escribir un comentario a esta entrada.
Escribir un comentario
Si quieres añadir tu comentario a esta entrada, simplemente rellena el siguiente formulario:
* Campos requeridos
Puedes usar estas etiquetas XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>.
No hay trackbacks
Para notificar de una mención en tu blog a esta entrada, habilita la notificación automática (Opciones > Discusión en WordPress) o especifica esta url de trackback: http://www.venaverlo.com/elementos-ultranacionalistas-en-las-peliculas-de-corte-policial-americanas-producto-de-antiguos-conflictos-tribales/trackback/