Por Vasiliev, 10 Mayo 2008

Cineasta danés


¿Quién es Lars Von Trier?. Visto el video habreis comprendido el talante sincero y charlatán que caracteriza a este director de cine, crítico singular de las uñas del pie que se encarnan resultando tan molestas y de sus valores burgueses.

Cuando Lars Von Trier habla de el voto de castidad en el manifiesto del movimiento Dogma 95 denota con sarcasmo su inclinación hacia un materialismo pictórico que en nada se asemeja a la última generación de Juventudes Populares, sino que continua con ardor el legado transmitido por el humanismo de Santo Tomás, un humanismo defensor del hombre en celibato sobre el ratón.

¡DOGME 95 es un acto de sabotaje! - han dicho, y con enorme lógica, pues es cierto que la banda sonora y el hecho de que en el cine los muertos y las armas supongan un elemento purameramente desmotivador promovieron una lacra hasta la llegada del cineasta danés.

Aquellos que no habían sabido hasta este video de la existencia del cine de Lars Von Trier se habrán forjado una imagen dispuesta para la mofa, pero si no habeis visto todavía ninguna de sus películas creo que lo prudente sería aplazar vuestras heredadas ansias de destrucción hasta contemplar el coñazo en toda su expresión o la brillantez de un profeta incomprendido, como lo fueron Van Gogh o George W. Bush. Bien es cierto que hay conductas más despreciables dentro del mundo del cine:

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Por Vasiliev, 5 Mayo 2008

88 minutos

88 Minutes

No se quien es Al Pacino ni tampoco me importa. No sé en que se basa para escoger sus papeles o si se ve avocado por las facturas de un enorme transatlántico. Suele pasar con casi todos los actores, obligados a hacer bodrios para la industria por enormes facturas de yates y naves espaciales que no les dejan vivir. Pero con el estreno de 88 minutos, este actor parece haber confirmado su camino descendente en cuanto a la calidad de los proyectos que interpreta, descenso del que podemos dar cuenta con  películas como Apostando al Límite (2005) ,con Matthew Mcconaughey, o  Ocean's Thirteen, incapaces de ser resucitadas por el gran intérprete que ya obró el milagro en como Insomnio (2002), Esencia de mujer o Pactar con el Diablo y estuvo a la altura de la trilogía de El Padrino, Scarface o Sérpico.

El proceso de putrefacción parece evidente, a la espera del estreno en 2009 de Dali & I: The Surreal Story para ser confirmado, a no ser que la interpretación del pintor más dicharachero de nuestra cultura masónico-cristiana evite lo que parece más que probable.

Suenok

Por Vasiliev, 25 Abril 2008

Más Bambi

El Miche

Más interesante que la anunciación de los próximos proyectos de Pixar y Disney y el estreno de la segunda entrega del super coñazo «Las Crónicas de Narnia» es el lado oscuro de la factoría Disney de los sueños, tan famosa por la supuesta congelación del cadáver de su fundador como por la descojonante figura del pato Donald, una ingeniosa mezcla de despotismo animal y total ausencia de pantalones.

Casi todos sabemos ya de los mensajes subliminales que sus películas inyectan a la juventud:

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Además de las inquietudes de Walt Disney, que iban desde la pertenencia a la secta masónica Orden de Molay, su colaboración con el Comité de Actividades Antiamericanas y sus visitas y admiración a Mussolini, quien a su vez admiraba a Mickey Mouse. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial tomó parte por su país en defensa de los valores americanos (crítica del Pato Donald al Fascismo para acabar besando la estatua «de la libertad»):

Fabricar sus obras de magia y por consiguiente todo su merchandising de buenos sentimientos tiene su precio: imputaciones de esclavitud infantil, explotación y abusos empresariales. Por ejemplo: «Durante varios años, hasta el otoño de 2002, en una empresa proveedora de Walt Disney en Bangladesh se dio la siguiente situación: las trabajadoras debían coser camisetas de Disney en jornadas de 14 a 15 horas y eran golpeadas con frecuencia por los supervisores. Recibían como retribución 5 centavos de dólar por camiseta, que la multinacional vendía luego por 17,99 dólares (lo que supone un porcentaje de 0,25 % por camiseta).» Y sigue.

Acusaciones a la industria Disney las hay para llenar un container:

1) El sadismo descontrolado del ratón favorito de América con el resto de los animales en sus primeros cortos, pateándolos libremente:

2) Otros han visto racismo y desprecio hacia otras razas no blancas:

3) Machismo y exaltación de la violencia otra vez:

4) Todo eso y mucho más en sus canciones:

5) Y extremos donde la interpretación toca ya el otro extremo de la depravación mental:

Seguramente tu mismo, si en tu infancia has estado expuesto a sus animaciones, tendrás ahora en tu subconsciente todos estos mensajes ideológicos instalados como un microchip que te ordena destruir tu ordenador. ¿La solución? Podeis comprarles a vuestros hijos esas mal dibujadas cintas falsificadoras del original y causarle un doble efecto traumático.

Por Vasiliev, 23 Abril 2008

La muerte del cine

La muerte en el cine es un giro habitual, no hay conflicto si no hay muerte, no hay película si no hay conflicto. La muerte es un elemento básico para un buen guión y si no hay muerte hay una sensación de que nada ha pasado en el espectador. Tanto para el drama o la comedia ( si alguien muere de una forma graciosa, como por ejemplo con una bombona de butano). Nos atrae la muerte y nos salta las lágrimas.

Titanic

¿Que habría sido de Titanic, la película más taquillera de la historia, si Leonardo Di Caprio no hubiera muerto en el oceano y hubiese desencadenado otras tres secuelas más? Si Bruce Willis no hubiera estado muerto en El Sexto Sentido, ¿entonces como sabrá que es un fantasma? ¿Existiría Tarantino?

La fórmula de puro sadismo que Shakespeare fabricó cuando escribió Romeo y Julieta fue llevada al extremo en el cine con comedias románticas donde la muerte se produce en el interior del espectador.  No se podría entender el cine de terror sin la presencia de la muerte, que bien utilizada conduce a la auténtica tensión del espectador pero que empleada como un cliché indispensable se convierte en un truco sencillo para que niñas de diez años y señoras de cincuenta griten y se abracen. La forma de tolerar la muerte es no verla o observarla a través de los telediarios como algo natural, igual que la primavera o la democracia.

Por Vasiliev, 15 Abril 2008

Una larva del infierno

Tom Cruise Valquiria

Hitler murió junto a su prostituta, acorralado pero bastante cómodo. Ninguno de los 42 intentos contados de acabar con su vida tuvieron éxito, decía que dios le salvaba y que tenía cuatro llagas de Cristo, las de la nariz, la del ombligo y la del culo. Era una larva del infierno en el centro del ano que se escurría cada vez que alguien soplaba.

El conde Claus Von Staunffenberg fue el que más cerca lo tuvo. Colocó un explosivo a dos metros de Hitler, pero alguien tropezó contra él y lo situó  lejos, y aunque finalmente explotó, el führer logró sobrevivir gracias a que alguien se dejó las ventanas abiertas. El conde fue apresado y ejecutado.

En su historia se basa Valkiria, la nueva película protagonizada por Tom Cruise interpretando a Von Stauffenberg, y que está sufriendo continuos retrasos en su estreno, el último de ellos provocado según parece por problemas con la productora, aunque lo cierto es que esta obra ha encontrado continuos obstáculos para ser rodada por la ilegalidad en el país alemán de la secta alienígena llamada cienciología y promovida por el actor para hacer la competencia a Jesús y Buda en ventas de marketing. Su estreno podría aplazarse incluso hasta el primer trimestre de 2009.

Por Vasiliev, 12 Abril 2008

Al límite (1999)

Limite

Al límite, penosa traducción del título original «Bringing Out the Dead» (Sacando fuera a los muertos), es una de las películas menos valoradas de Martin Scorsese, recientemente premiado con el oscar a mejor director por Infiltrados ( la enésima sobre policías corruptos y gangsters corruptos y considerada una obra menor en su filmografía), y que se ha visto eclipsada por Taxi Driver, con la que guarda ciertas similitudes, o Toro Salvaje como películas más emblemáticas de este director, producidas también junto al guionista Paul Schrader.

En ella podemos ver mezcladas sus obsesiones religiosas, ideales de redención y de culpa heredados de su etapa de juventud en la que pretendía ordenarse como sacerdote, junto a la visión de los yonkis y las putas por parte de un paramédico, palabra graciosa que según el propio Scorsese define la peor profesión de todas, interpretado por Nicolas Cage y que conduce su ambulancia por las calles de Nueva York esperando a ser despedido, atormentado por la visión de una joven a la que no pudo salvar, pinchándose, bebiendo y embarcado en viajes cada vez más psicodélicos.

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En el hospital abarrotado las personas se comportan como animales hasta convertirse en caricaturas de si mismos. No es que importe demasiado porque el único tema central de la película es la salvación del protagonista ante su propios fantasmas, problema que puede resultar demasiado hedonista, pero que al fin y al cabo es lo que la convierte en una obra subestimada y olvidada injustamente.

Por Vasiliev, 6 Abril 2008

Cuando el arte engrasa la maquinaria

Schwarzenegger

El papel que cumplen las estrellas de cine, junto a toda la industria que les respalda dentro del mundo del entretenimiento y los millonarios de Beverly Hills, en época de candidaturas y sondeos hacia la presidencia de los EEUU, es la de financión masiva de la propaganda de partido (campaña electoral) que requiere cada vez un despliegue más costoso y abrumador.

Las estrictas leyes electorales que restringen las donaciones por candidato a no más de 4.600 dólares no impiden que algunos actores o directores no solo empleen su dinero sino que hagan labores de mendicidad, convenciendo a sus amigos y vecinos para que aporten también. Se les llama «bundler» (recogedor), y pueden lograr cientos de miles de dólares para su candidato.

El nuevo mesías de Hollywood, de aficiliación tradicional a las ideas del Partido Demócrata, tras varios años de hegemonía de los Clinton, es Barack Obama, que ha recibido los cheques más ilustres del panorama para convertirse en el candidato demócrata en las elecciones presidenciales.

La lista es inacabable. Ha recibido el dinero y el reconocimiento de gente como George Clooney, Jennifer Aniston, Jamie Foxx, Eddie Murphy, Isaiah Washington, Halle Berry, Angela Bassett, Susan Sarandon, Samuel L. Jackson, Cuba Gooding Jr, Tom Hanks, Morgan Freeman, Edward Norton, Forest Whitaker o Hill Harper, la mayoría ingresando el límite permitido por la ley. En total 2,2 millones de dólares solo de la industria del espectáculo, tanto de actores, músicos y personajes televisivos.

Hillary Clinton, segunda en el ranking con 2,1 millones de dólares, tiene como su principal agente publicitario a Steven Spielberg, aunque este también ha aportado a otras candidaturas demócratas. y como él, Michael Douglas y Paul Newman han invertido 19.900 dólares y 16.100 respectivamente para financiar a varios candidatos demócratas por igual. Sean Penn, que apoyó a John Edwards, candidato más «izquierdista» dentro del partido demócrata, y a Dennis Kucinich.

Los que ya no se cortan, aunque podemos considerarlos los más transgresores, son Adam Sandler, que mandó su cheque al republicano Giuliani, o Chuck Norris, fanático del partido evangélico.

Podemos llevar más allá la afirmación de Alfredo Hitchcock: «Nunca dije que los actores fueran ganado. Lo que declaré es que deberían ser tratados como ganado», ya que el comportamiento político de los que se dedican al arte sigue los mismos estrechos caminos bipartidistas del rebaño: el bien y el mal, republicanos o demócratas, demócratas o republicanos, dios y el diablo y los dos muy semejantes. Sólo que este tipo concreto de rebaño tiene en sus manos el combustible monetario que hace funcionar la maquinaria. Y pretenden que esta maquinaria vele por el interés público y colectivo cuando la financia el poder privado e individual.

Por Vasiliev, 6 Abril 2008

La bestia debe morir (1974)

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La bestia debe morir no es el primer ni último testimonio sobre licantropía en el cine. El hombre lobo americano, como el Burguer King y los rollos de papel higiénico con la foto del dólar, ya ha llegado a Londres y a París e incluso ha tenido sanas relaciones de negocios con Frankestein, a diferencia de Alien y Predator, que no comprendieron quien era el verdadero enemigo. Pero sin duda se trata del testimonio más sórdido, por la deficiente iluminación y recursos de una película que estaba destinada en un principio a convertirse en un producto de consumo televisivo, y el más científico, incluyendo explicaciones sobre la influencia de determinadas esporas y de disfunciones en la glándula pineal en la metamorfosis del hombre en lobo.

Una escena inicial donde el rico hombre de negocios y cazador prueba el sistema de seguridad instalado en su propio coto privado precede al encarcelamiento en su mansión de los seis sospechosos de licantropía, con la excusa de una agradable invitación entre amigos, a los que se les explica pronto el experimento y no tardan en intentar escapar, morir a manos de la bestia o aceptarlo todo con resignación.

Una voz en off nos propone resolver el enigma imposible. Imposible ya que se trata de personajes que no manifiestan emociones, comen carne cruda como animales y desaparecen misteriosamente de sus habitaciones, todos son hombres y mujeres lobo que toman el té, raptados por un millonario evidentemente desiquilibrado que, acompañado por música clásica, parece hundido cuando su presa se le escurre, pero que salta y apunta con la escopeta a sus huéspedes cuando cree estar oliendo su rastro. Ni siquiera el caballero trajeado que controla todas las cámaras y el sistema de vigilancia, alimentándose por fotosíntesis y sin necesidad de contacto con la realidad, está a salvo del hombre lobo, adaptado aquí en un pastor alemán que se nos revela en el tramo final de la película, junto a la resolución del culpable, que bien podrías haber sido tu o tu abuela.